REVISTA DE CINE

lunes, 24 de enero de 2011

MARTIN SCORSESE sobre la influencia de Satyajit Ray

Una de las grandes experiencias cinematográficas de mi vida fue en los primeros años sesenta, cuando ví la trilogía completa de Apu en un teatro de Nueva York: Pather Panchali, Aparajito y El Mundo de Apu. Estaba yo como totalmente absorbido, como lo estaría uno leyendo una novela de gran epopeya. Satyajit Ray y su capacidad de convertir lo particular en lo universal fué una revelación para mí. Yo tenía 18 o 19 años y había crecido en una sociedad muy parroquial de italo-estadounidenses y, sin embargo estaba profundamente conmovido por lo que Ray mostró de las personas hasta entonces muy lejanas a mi propia experiencia. Me conmovió la forma en que su sociedad y su forma de vida tocaron los mismos acordes en todos nosotros. Entonces, busqué otras películas de Ray como Devi, El Salón de Música, Tres mujeres, y más tarde Un trueno lejano.
Me dejó estupefacto el estilo de estas películas - en un primer momento tan parecido a las películas neorrealistas italianas, sin embargo, sorprendiendo al espectador con explosiones de poesía pura. Su uso de la música me impresionó tanto que busqué y finalmente encontré las canciones de sus películas, como la de Ravi Shankar en Pather Panchali.
La magia de Ray, la sencilla poesía de sus imágenes y su impacto emocional, siempre estará conmigo.
MARTIN SCORSESE
Nueva York
 

domingo, 23 de enero de 2011

Conversaciones con Don JUAN MARGALLO

Hace 41 años, ni uno menos ni uno más, que Juan Margallo leyó algo como una poesía de Rabindranath Tagore. A nivel de España debía de ser la era precámbrica, cuando las ruedas allí, eran cuadradas, los relojes, de tierra, y el chocolate, elemento inexistente. Creo que era cuando los miembros del Partido Popular de España vivían mejor, según palabras textuales de los mismos. Yo no tenía como quien diría ni siquiera techo, así que, qué puedo decir sobre vivir mejor. Juan, que por entonces ya debía de parecer negro por el simple hecho de no poder hacer nada, había leído, como decía, una poesía de Tagore. Era sobre la muerte, la reinvención o la reencarnación, los lechos de los ríos y algo más que no alcancé a escuchar.



Cuarenta y tantos años después, en la calle mayor, cuando Juan hablaba con Diego Botto, le interrumpí, y pregunté, : Don Juan, porque así es como tienen que dirigirse todos a Don Margallo, ¿Conoce Vd algo de Rabindranath Tagore? Contestando él : "Si Abdur, leí algo hace 41 años sobre la muerte de los desclasados, y aún puedo recitarlo entero". Y comenzó, ante la pasmosidad de la acera derecha de la calle mayor, a recitar algo que pocos entendieron. Hablaba, creo, sobre marginados, castas, derechos, mujeres, etc. La gente absorta mirando, pensaba que era un loco. Y yo, ví las últimas bocanadas del mundo presente, llegando a través de las palabras al mundo antiguo, rememorando el sueño gigante de lo que pudo ser y no lo fué por culpa de la menudencia del tiempo presente.


¿Pones tú la música a la poesía? Díjo.


Don Juan, por Vd, yo me meto al conservatorio, respondí. Sí, pondré la música y Vd recita.


Diego Botto se alejó, andaba ya corriendo detrás de su pequeñín, Don Juan tenía prisa para ir a ver la actuación de Petra, su mujer. Unas jóvenes bailarinas salieron de la muchedumbre, para pedirle un abrazo. Y en una estrecha curva del tiempo, los abrazos marcaron la huella de un empeño colosal en un breve espacio.


Se alejó con pasos rápidos el gigante de los sueños y las realidades en una sucesión de las edades del tiempo. La luz que reflejó encendió la acera derecha de la calle mayor y de paso los almas que por allí paseaban.


El paso de la huella humana que da luz a tu cara.


Ocurrió en la calle mayor en un intenso día de niebla.


QAZI ABDUR RAHIM
Imagineindia

miércoles, 19 de enero de 2011

De Camarón, Miles Davis y Ravi Shankar

Del Camarón alumbrado junto a la desembocadura del Guadalquivir, al Miles Davis ribereño del Mississipi. Y, de Miles, a Ravi Shankar arrullado en su cuna por los plácidos rumores del Ganges. ¡Qué gran tríptico fluvial! Camarón sería el vínculo, el elemento central, el puente entre el negro y el indio, por cuanto en él confluyen, para tomar un único cauce, la tradición sagrada (remóntese el cante gitano hasta sus orígenes en los himnos védicos y la música clásica hindú), y el desmadre nocturno propio del universo del Jazz de su tiempo.



Escuchar los bordonazos de Ravi Shankar es como leer EL HOMBRE Y SU DEVENIR según EL VEDANTA de René Guenon. De todas formas Benarés luce al fondo, porque hay cosas que no pueden brotar en Seattle.


Decía Ravi Shankar, "Mucha gente piensa actualmente que la música india está influyendo considerablemente en la música pop. Pero mi opinión personal es que es simplemente el sonido del sitar lo que se oye en las canciones pop. No la esencia de la música india".


Es una afirmación que podría perfectamente aplicarse al actual estado de cosas. Al presente clima reinante en el flamenco - que es la música clásica hindú trasladada a la península ibérica - que no otra cosa es, lo que algunos presentan como la música del "publo andaluz". Es algo que los adictos al programa de televisión "Españoles por el mundo" tienen. Cualquier señor que se va a vivir lejos, lo primero que hace es abrir una academia de flamenco con el loable fin de difundir y enseñar "nuestra cultura". Y la palabra "nuestra" se usa en un sentido abusivamente amplio. Porque las letras flamencas hablan de fraguas, de bestias, de caballos, de contrabandistas, de puñaladas, de acosos por parte de la Benemérita, de cierta modalidad de boda, de un Dios que se llama UNDEVEL... No puedo negar que en esas letras se reconoce la carraspera, las idas y venidas, el sino ... la vida, en fin, de mi bisabuelo, de mi tatarabuela.... Lo que dudo mucho es que estos españoles por el mundo, puedan reconocer en ellas las vivencias de alguno de sus ancestros o del suyo propio.


Así que, ¿Quién es "flamenco"? ¿Ravi Shankar o el George Harrison que tomó 6 clases de sitar con él? Pues George. Si señores, tal y como andan las cosas y las cabezas, probablemente la gran autoridad y la gran figura "flamenca" sea George.

"No tengo más remedio" reza el cante, "que agachar la cabecita y decir que lo blanco es negro".



Artículo de JOAQUIN ALBAICÍN

lunes, 17 de enero de 2011

Sobre el velo y otras prendas, por Qazi Abdur Rahim

Siempre sentí una presión interna, de niño, allá lejos del mundo tal como nos habían explicado los padres y los libros de texto. Porque había mundos que no eran tal. Simplemente no eran mundos. Digo, siempre sentí una presión en el interior que no sabía como explicarlo. Eso que yo sólo tenía 6 años. Se dice que a esa edad uno no llega a saber de nada, ser inconsciente e incluso cruel. Pero, cómo decir que algunos niños, algo debían de entender. A lo mejor a los niños vecinos les ocurría lo mismo. Nunca llegué a saberlo. Al fin, tampoco es que entendiera tanto.

Si ya en los meses de verano esa presión se hacía poco soportable, con la llegada de los monzones se enjuagaba a peor, con hedores varios, el agua del suelo, mosquitos en el aire, que hacía como más asfixiante todo. Creo que sólo el momento concreto de la lluvia daba el respiro necesario para seguir viviendo.

Y la causa era que, ya en esos tempranos años, me preguntaba por qué mi abuela iba tapada desde la cabeza hasta las chancletas (porque usaba chancletas para salir) de un negro que no sabría describir, con un burka. Siempre me díje ¿Por qué irá así con lo guapa que es?

Un día me atreví a preguntarla : ¿Abuela, por qué vas tapada con un saco de patatas de color negro, si tu eres blanca? Como pronta respuesta resonó en el aire una suave voz : "Por el sol, hijo, por el sol". El resto, creo que nunca lo escuchó : "Abuela, el negro atrae el sol, da más calor, etc etc". Ya no hubo más debate. Así que era el sol. Llegué a maldecir al sol, por lo guapa que era mi abuela, lo bonito que era su pelo y tenía que ir, obligatoriamente por arte de quién está arriba, demasiado, del todo tapada.

Mis tías estaban creciendo y llegaban a la edad en que a mí también me llamaban la atención. Tenían que salir fuera cada vez más, al instituto, luego a la universidad. Y no es necesario subrayar que surgió el tema de taparse o no taparse. Estuve en esa comisión, de espectador sin voto, donde se decidió el futuro de mis tías. Diversas discusiones acaecieron entre las mujeres aunque mayormente entre generaciones. Las tías no querían velo, y las abuelas sí. A mi tío que no le gustaban en absoluto las escaramuzas entre féminas, y zanjó la cuestión : "En esta casa hay 7 mujeres y sólo tenemos dos velos. Así pues, las jóvenes, al instituto sin velo, ni pañuelo. Pero con la condición de que sus pelos estuvieran bien limpios y relucientes". Añadió : "Y disfrutad del mundo". Pienso ahora, que le encantaban el pelo femenino y el mundo.

Esos dos velos negros murieron de inanición, ya que a mi abuela no la gustaba ir entre mis bellas tías hecha un saco de patatas de color negro y un día ya no se lo puso más.

Las tías terminarían de varios modos la universidad, sin que nadie las hubiera mirado mal por no llevar el velo. De hecho consta que nunca hubo un incidente. El tío, que siempre fue muy práctico y musulmán, y que se preocupó más por las neuronas de mis tías que por no dejar ver sus pelos, moriría sin haber tocado un sólo pelo de mujer, sacrificándose por toda la familia en los tiempos duros de truenos lejanos.

En un mundo convulso, estéril es el debate sobre los velos. Quizás hubiera que contar cuantas chicas musulmanas terminan la universidad. Ojalá cada día sean más. El responsable de esta situación: ¿El tío?






viernes, 14 de enero de 2011

SOMOS GITANOS, SOMOS FLAMENCO

Entre todos hemos conseguido que la UNESCO declare al Flamenco como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. El Instituto de Cultura Gitana, fundación pública del Ministerio de Cultura, ha sido una de las instituciones que con su firma ha apoyado el expediente que finalmente ha conseguido convencer al jurado de la indudable importancia cultural del Flamenco. Enhorabuena a todos. Es posible que esta declaración no haga al flamenco más grande, pero es indudable que se multiplicarán las posibilidades de su difusión y ello es bueno para todos: para los artistas, para las industrias culturales, para la imagen de nuestro país, en definitiva, para la cultura española.


Desde su fundación el Instituto de Cultura Gitana reitera con humildad, pero también con convicción, que España también es gitana. La declaración de la UNESCO es la demostración más evidente de ello, porque a veces se olvida por diferentes razones que no pretendemos analizar ahora, que el Flamenco, que es de todos, también es gitano. Son obvias las aportaciones que ha recibido de diferentes culturas, pero basta hacer una relación rigurosa de sus creadores e intérpretes históricos para darnos cuenta que negar o minusvalorar la aportación gitana al flamenco es tan injusto como negar la aportaciones de las comunidades negras al jazz. Desde los primeros cantaores conocidos como Tío Luis el de la Juliana o El Planeta, hasta algunos mitos históricos como Enrique El Mellizo, Manuel Torre, Antonio Mairena, Carmen Amaya, Manolo Caracol, La Niña de los Peines o Camarón -por citar solo algunos de los que ya no están con nosotros- han sido los gitanos quienes han sustentado las raíces flamencas, y han sido las familias gitanas las principales depositarias de este arte y quienes lo han transmitido oralmente de generación en generación. Por otro lado, gran parte de la lírica flamenca revela una cosmovisión gitana y narra las fatigas por la supervivencia que ha soportado el Pueblo Gitano a lo largo de los siglos. Han sido tan grandes las duquelas que hasta quienes se arrimaban a los gitanos, aunque no fuesen tales, acababan sufriendo las mismas discriminaciones por juntarse con nosotros.



Desde un análisis social y antropológico el flamenco es, fundamentalmente, la música del Pueblo Gitano español, especialmente en Andalucía, y la de quienes han compartido nuestro sufrimiento. Hasta tal punto esto es así que durante mucho tiempo y aún en la actualidad, los gitanos eran los flamencos, con una clara dualidad identificativa que es definitoria de una realidad incuestionable. Gitanos, flamencos, calés, romaníes, en buena medida identifican el mismo grupo humano y su manifestaciones culturales, obviamente, son las mismas. Es más, en diferentes ciudades españolas, se prefiere utilizar la denominación “flamenco” para referirse a los ciudadanos gitanos porque, quizá, tiene un matiz más cultural que étnico e incluye a un sector social que ha elegido lo gitano porque su corazón late al compás de los gitanos, aun cuando su familia no fuese identificada como tal. El Flamenco es, por tanto, la filosofía musical de los flamencos, es decir, de los gitanos, sean de sangre o de sentimiento. Esta situación es claramente más perceptible en Andalucía, Extremadura o Murcia que han sido las comunidades autónomas iniciadoras de la candidatura ante la UNESCO, pero se hace extensible también a otras zonas de España.



El Flamenco no sólo es una música, es una filosofía cultural que se ha nutrido de valiosas aportaciones, pero es evidente que la contribución gitana no sólo no puede ser olvidada, sino que debe ser reconocida como decisiva y fundamental en el nacimiento y en el desarrollo de este arte.


España es un país brillante que, una vez más, se realza con este reconocimiento internacional de uno de sus tesoros culturales, y por ello el Pueblo Gitano debe estar de fiesta. Porque el reconocimiento de la UNESCO prestigia nuestros dos pilares identitarios: como gitanos y como españoles. Es nuestra mejor definición. Qué orgullo más grande haber nacido gitano en España y que nuestra manifestación cultural más genuina sea reconocida por la humanidad.


Correo electrónico para adhesiones: manifiestoflamenco@hotmail.com









lunes, 10 de enero de 2011

SALMAN RUSHDIE comenta sobre la obra de SATYAJIT RAY

"Nunca podré olvidar el entusiasmo que me produjo al ver Pather Panchali", dijo Akira Kurosawa sobre el primer filme de Satyajit Ray,  y es cierto: esta película, hecha con casi nada, sobre todo con actores sin formación, por un director que estaba aprendiendo (y creando) las normas sobre la marcha, es una obra de tal fuerza lírica y emocional que se convierte, para su público, en tan potente como sus propios recuerdos personales más profundos. Hoy, el breve arranque de Ravi Shankar en el maravilloso tema musical, trae una avalancha de sentimientos, y una multitud de imágenes: el enorme ojo del pequeño Apu cuando se estaba despertando, lleno de picardía y de vida, el insectos bailando sobre la superficie del estanque, que avanza la llegada de las lluvias del monzón y, sobre todo la escena inmortal, uno de los más trágicos de todo el cine mundial, en el que el brahman Harihar vuelve a su casa de la ciudad, con los regalos para sus niños, sin saber que su hija ha muerto en su ausencia. Cuando muestra a su esposa, Sarbajaya, el sari que ha traído a su hija muerta, ella comienza a llorar, y él comienza a entender, grita, pero - y este es el golpe de genio - su voz se sustituye por la música de un solo de Tarshehnai, un sonido como el grito del alma.

Ray completaría muchas más películas, pero su logro hasta el día de hoy, ya es sorprendente. Se podría decir que toda su obra es, como su primera película, "una canción del camino", porque Ray siempre ha preferido las historia íntimas a la gran épica, y es por excelencia el poeta a escala humana, la comedia a tamaño natural, la tragedia de los hombres y mujeres comunes, caminando, como todos caminamos, sobre pequeños pero inolvidables caminos.

SALMAN RUSHDIE

sábado, 8 de enero de 2011

Conversaciones con JAVED AKHTAR (por Nasreen Munni Kabir)

JAVED AKHTAR es uno de los personajes más prominentes de la industria de Bollywood, escritor en Hindi/Urdu, guionista y letrista de una cantidad ingente de canciones de Bollywood. Casado con la famosa actriz india Shabana Azmi. Si Guru Dutt es recordado de modo casi mitológico en la India, lo será también Javed Akhtar por la calidad de sus aportaciones a la cultura india.

Nasreen Munni Kabir : ¿Qué es lo fundamental en una buena conversación?

Javed Akhtar: Las conversaciones tienen tres niveles: las personas, los incidentes y las ideas. La forma más baja de la conversación es acerca de las personas. Cuando subimos un peldaño se llega a los incidentes que tienen un espectro un poco más amplio que sólo hablar de la gente. Pero la conversación que realmente importa es cuando hablamos de las ideas, porque son universales y van más allá del tiempo y el espacio.

NMK : ¿Cómo definiría la relación entre los diálogos de filmes y la conversación?

JA : Tenemos que entender que una película tiene un límite de tiempo. Tenemos que cubrir de la A a la Z en por decir, 90 minutos - de modo que, esa es la limitación. Así que hay que ser económico con las palabras. Billy Wilder ha dicho acertadamente, "el diálogo en el cine debe ser como el telegrama de un hombre pobre". Así están escritos los diálogos de la mayoría de las escenas pero a veces hay que hacer concesiones y caer en la retórica. Particularmente en el cine indio. Pero considero que el diálogo de una película es como una conversación editada y dirigida. El diálogo de una buena película no es una conversación, sino una especie de representación de la misma.

NMK :  ¿En su adolescencia qué tuvo mayor impacto, los filmes o los libros?

JA : Libros. Libros. En mis años de formación, no he visto muchas películas, los libros eran más fáciles de conseguir. Y había una tradición de lectura en la familia, todo el mundo en casa leía. Había un montón de libros y revistas en casa y la gente hablaba sobre ellos. Me puse a leer mucho. Las películas eran caras, apenas se podían ver dos películas al mes, no, tal vez una. Pero se podía leer tantos libros como queríamos.

NMK : ¿Eran libros en Inglés, Urdu o Hindi?

JA : La mayor parte de mi lectura fué en Urdu. Recuerdo que leí mi primera novela en Inglés cuando tenía 15 años.

NMK : ¿Recuerda cuál fué?

JA : La primera novela que he leído en Inglés fué INQILAAB, de K.A.Abbas.

NMK : ¡Demasiado sofisticado para una persona tan jóven!

JA : Yo había leído a Gorki, MADRE,  en una traducción al Urdu cuando tenía 13 años. Todos esos escritores - Gógol, Chéjov, Pushkin o - Yo los llegué a leer en urdu cuando tenía 15 años.

NMK : ¿Qué hay de los otros autores de su adolescencia? ¿Qué escritor, particularmente, le gustaba más?

JA : Ibn - e - Safi. Era muy bueno. Su estilo de escribir, su dicción, su sentido del humor. Es muy lamentable que la literatura en Urdu y sus críticos no le hayan dado el suficiente reconocimiento en su momento. Eso es una especie de inseguridad cultural que no tiene las agallas para apreciar las cosas que no estan de acuerdo con las ideas convencionales del arte. Se necesita un Satyajit Ray para decir que Sholay es una película muy buena. Sin embargo, un crítico de cine era reacio a decirlo. Del mismo modo que yo diría que Asia fué o es incapaz de crear un Charlie Chaplin. No pueden.

NMK : ¿Por qué no?

JA : Porque para eso tienes que aceptar que el humor es respetable. El humor es una cosa muy seria. Yo no sé por qué tenemos una extraña actitud frente a la comedia en nuestro país. Creemos que el humor es barato e inferior. Creo que la gente ha sido privada de la felicidad y el placer, por un tiempo muy largo, así que pensamos que todo lo que puede hacer feliz a la gente o puede proporcionar el placer es un pecado o tabú, o es de inferior calidad. Creen que las cosas que son respetables tienen que ser amargas, desagradables, pesadas y aburridas. Yo no sé por qué.

NMK : ¿Pero este escritor Ibn - e - Safi, qué clase de humor hacía, irónico?

JA : No, él escribía novelas de suspense como James Hadley o Stanley Earl. Fue la primera persona que tenía una especie de sofisticación del Oeste en su escritura que se combinó con toda la riqueza de la lengua Urdu. Era como Sherlock Holmes y James Bond en uno. Tuvo muchísimos seguidores.

NMK : ¿Qué tipo de impacto tiene un filme en comparación con un libro?

JA : La mayoría de las veces cuando he leído un libro, y luego verlo adaptado a la pantalla, me ha decepcionado. No, no es porque la película es un medio inferior, no es eso. Pero cuando usted está leyendo un libro, el lector participa. Las imágenes que se forman están en algún lugar entre la descripción en el texto y la imaginación del lector. El lector toma la información, los datos de la novela, y crea sus propias imágenes. Así que, obviamente, son perfectos para él o ella. Mientras que en las películas, usted no participar, se le da todo hecho. Eres un mero espectador.

NMK : ¿Recuerda la primera película que vió?

JA : Debía de tener 3 años cuando vi mi primera película. Más tarde descubrí que la película era Nagina con Nutan y Khan Nasir.

NMK :  ¿Por qué los filmes tienen tanta influencia en la gente de la India? ¿También era así en su tiempo?

JA : El cine en la India tiene una increíble influencia en el público. Así fué también en la década de los 60, la gente estaba tremendamente involucrada con el cine y cuando iban a ver una película, se lo tomaban muy a la tremenda. En esos días había películas de géneros más definidos. Solíamos tener películas con estrellas como Nadia, Kamran, Ranjan, Dara Singh. El público de estas películas era muy ruidoso, gritaban y saltaban, y expresaban un placer extremo cuando el héroe que vencía al villano. CONTINUARÁ ......