Mrinal Sen nació en el distrito de Faridpur, en 1923, ahora en Bangladesh. Era un pueblo pequeño con el sabor especial del campo. Los Sen era una familia numerosa con Mrinal - Da, uno de los cinco hermanas y siete hermanos. Su padre era un nacionalista convencido y un defensor de las causas perdidas.
Luchó por los combatientes de la libertad que habían pasado a la clandestinidad y apenas tenían alguna oportunidad de ganar, una vez que eran detenidos. Vivían en una extensa casa frecuentada por los familiares de estos combatientes sometidos a juicio o esperando la soga. Así, la policía un día asaltó la casa del pequño Mrinal Sen.
Cuando Mrinal tenía un año de edad, Deshbandhu Chittaranjan Das víno a Faridpur para presidir la Conferencia Provincial del los agricultores indios - el que iba a ser su último discurso. A la corta edad de ocho años, Mrinal fue detenido por haber participado en una procesión y cantando la entonces prohibida canción de Bankim Chandra "Bande Mataram". Como recordaría más tarde : "La policía nos rodeó, y mucha gente corriendo, pero yo no pude escapar, y fuí detenido junto con los demás. Yo era el más joven de ellos. El policía, me dijo que iba a ser golpeado hasta hacerme papilla porque yo era el más joven, y empecé a llorar. Así que estuve bajo custodia policial durante una hora o así, y entonces vinieron de mi casa y me llevaron. Ese fue mi primer encuentro con la policía ".
.. "La nuestra no era una familia económicamente acomodada, tampoco era pobre. Lo que pasaba es que era numéricamente enorme. Mi padre era un abogado -.. Independiente, recto y orgulloso, sin ser arrogante. Era el presidente de la Comisión de Abogados de nuestra pequeña ciudad.
A lo largo de su carrera, hizo su misión prestar apoyo jurídico a los activistas políticos - "luchadores por la libertad". Muy pocos eran los que podían escapar de la muerte en la horca. Mi padre sufrió la inhabilitación por 6 meses cuando boicoteó la sesión del tribunal en señal de protesta contra el arresto de Gandhi."
"Mi madre era una ama de casa tradicional, amorosa y cariñosa, de las que había millones de personas en el país".
"De lo que pude escuchar de mis padres, mi infancia no fué de color rosa pero tampoco faltó nada. Vagamente recuerdo un par de cosas que me pasó en mi infancia".
Un recuerdo doloroso fué de una hermana, más joven que él unos 10 a 12 años, que se ahogó y murió cuando ella tenía cinco años. Un pequeño Bedi - un monumento - fue construido en su memoria.
Mrinal Sen recientemente visitó Faridpur con Geeta, su esposa. "Yo estaba de visita en el lugar después de un intervalo de 47 años. Todo había cambiado por completo. Quería visitar ese Bedi de mi hermana. Para entonces, ya teníamos un centenar de personas que nos rodeaban. Alguien salió de la multitud y dijo:
" Usted está buscando el Bedi, ¿no? Vamos, yo se lo enseñaré. "Diciendo esto, él me llevó al Bedi, envejecido y triste por el poco cuidado, el único rastro de una hermana que murió antes de que pudiera conocerla mejor. No me pude aguantar. Rompí a llorar ", dice Mrinal Sen.
A los 17 años sus padres le enviaron a Calcuta para estudiar una carrera. "En la víspera de mi partida a la gran ciudad, les pregunté si, hasta ahora, habían notado algún rasgo de genialidad en mí." Se sintieron muy incómodos, no sabían qué responder. Les dije que no se preocuparan y cité a uno de los más grandes pensadores del mundo contemporáneo quien dijo: "Todos son genios hasta la edad de los diez años". Mis padres tuvieron que otorgarme el beneficio de la duda. "
"Tan pronto como llegué a la gran ciudad, fuí capturado por una especie de miedo de enfrentarse a una multitud, una multitud enorme, me sentí perdido Yo sentía que estaba solo en la multitud -.. Anónima, absorbida en lo suyo, como enjambres, indiferente a las personas, incluso amenazante y monstruosa. La difícil situación de una pequeño muchacho de pueblo que de pronto es empujado a un mundo extraño. Yo era un niño de inteligencia normal."
En retrospectiva, viniendo de un hombre que llegó a hacer cerca de 30 películas entre 1956 y 2002, esto pone de relieve lo poco que Mrinal Sen comprendía de su propio potencial.
La respuesta inicial fue deprimente. pero "sufrí una metamorfosis. A base de aumentar la interacción con todos, con la gente a mi alrededor, cerca de mí y no tanto, de una exposición contínua a los acontecimientos mundiales y al caos interno acumulado a un ritmo increíble, yo estaba empezando a cambiar." dice el Sen. Leyó el manifiesto final de Tagore - "La crisis de la civilización".
Éste le hizo ver el conocimiento. Con el tiempo, descubrió que Calcuta se había convertido en una parte inseparable de toda su existencia. Él había llegado a amarla. Su creciente amor - odio con la ciudad, "hasta hoy, actúa como estimulante o irritante, me siento a la vez tocado y conmovido por su vitalidad y juventud, su humor y desparpajo, y, de hecho, por su dimensión trágica, por su grandeza. y su mezquindad ."....... Continuará
SHOMA CHATTERJEE
REVISTA DE CINE
lunes, 13 de diciembre de 2010
Exito de la tercera edición de IMAGINEINDIA BARCELONA
ImagineIndia Bcn presenta: la otra cara de lndia, Mrinal Sen. Hace mucho tiempo que queríamos presentar un ciclo sobre el director indio Mrinal Sen. Sobre todas las cosas, porque no queríamos que el espectador español permaneciera indiferente ante uno de los maestros del cine indio, que todavía se encuentra vivo. Han sido muchos esfuerzos, muchas horas de dedicación pero el pasado sábado en Casa Asia, mientras veíamos como la gente iba llenado sus asientos en la Sala Samarcanda para presenciar la primera de las películas que compone la retrospectiva... nos dimos cuenta de que el esfuerzo había merecido la pena.
Desde estas líneas quiero agradecer a Casa Asia por convertirse, un año más, en la sede de esta retrospectiva que forma la programación de ImagineIndia Bcn para el presente año, y sobre todo, a Qazi Abdur Rahim, el director de ImagineIndia Film Festival, el festival de cine indio que desde hace nueve ediciones se presenta en Madrid a lo largo del mes de Mayo, por su generosidad al brindarnos estas copias, inexistentes en nuestro país, para que el público pueda conocer de primera mano el perfil de este gran director. Qazi, con el que me acabo de comunicar hace unos minutos, se encuentra en pleno viaje por la India, en la ciudad de Calcuta, cuna del cine de autor indio o paralel cinema, y desde ahí nos envía un saludo y nos anima a descubrir esta retrospectiva.
Mrinal Sen nació en 1923 en Faridpur, actual Bangladesh. Después de trasladarse a Calcuta para estudiar Física en la Universidad, comenzó a militar en la sección cultural del Partido Comunista. Su primer largometraje, Raatboor (1955), pasó desapercibido, pero no tardó en darse a conocer en el mundo del cine con Neel Akasher Nichey (1959) y Baishey Sravana (1960), donde ya se hizo visible su compromiso político con la erradicación de la desigualdad social. No obstante, su obra no alcanzaría repercusión internacional hasta Bhuvan Shome (1969), película precursora del denominado Nuevo Cine Indio. Su producción cinematográfica es claramente comprometida y nunca ha perdido vigencia, por cuanto los grandes temas que ha desarrollado constituyen la épica social de los desfavorecidos. Es un clásico universal del cine indio, cuya obra ha sido premiada en los festivales de Cannes, Berlín, Venecia, Chicago, el Cairo, Karlovy Vary o Moscú. El enemigo para él no estaba fuera del país, sino dentro de la propia clase media de una sociedad que él retrata integrando las influencias del existencialismo, el surrealismo y el marxismo, al igual que la intensidad del expresionismo alemán, la “nouvelle vague” francesa y el neorrealismo italiano.
Desde estas líneas quiero agradecer a Casa Asia por convertirse, un año más, en la sede de esta retrospectiva que forma la programación de ImagineIndia Bcn para el presente año, y sobre todo, a Qazi Abdur Rahim, el director de ImagineIndia Film Festival, el festival de cine indio que desde hace nueve ediciones se presenta en Madrid a lo largo del mes de Mayo, por su generosidad al brindarnos estas copias, inexistentes en nuestro país, para que el público pueda conocer de primera mano el perfil de este gran director. Qazi, con el que me acabo de comunicar hace unos minutos, se encuentra en pleno viaje por la India, en la ciudad de Calcuta, cuna del cine de autor indio o paralel cinema, y desde ahí nos envía un saludo y nos anima a descubrir esta retrospectiva.
Mrinal Sen nació en 1923 en Faridpur, actual Bangladesh. Después de trasladarse a Calcuta para estudiar Física en la Universidad, comenzó a militar en la sección cultural del Partido Comunista. Su primer largometraje, Raatboor (1955), pasó desapercibido, pero no tardó en darse a conocer en el mundo del cine con Neel Akasher Nichey (1959) y Baishey Sravana (1960), donde ya se hizo visible su compromiso político con la erradicación de la desigualdad social. No obstante, su obra no alcanzaría repercusión internacional hasta Bhuvan Shome (1969), película precursora del denominado Nuevo Cine Indio. Su producción cinematográfica es claramente comprometida y nunca ha perdido vigencia, por cuanto los grandes temas que ha desarrollado constituyen la épica social de los desfavorecidos. Es un clásico universal del cine indio, cuya obra ha sido premiada en los festivales de Cannes, Berlín, Venecia, Chicago, el Cairo, Karlovy Vary o Moscú. El enemigo para él no estaba fuera del país, sino dentro de la propia clase media de una sociedad que él retrata integrando las influencias del existencialismo, el surrealismo y el marxismo, al igual que la intensidad del expresionismo alemán, la “nouvelle vague” francesa y el neorrealismo italiano.
sábado, 11 de diciembre de 2010
ALGUNAS COSAS SOBRE RABINDRANATH TAGORE
Rabindranath Tagore, que murió en 1941 a la edad de ochenta años, es una figura descollante en la literatura milenaria de Bengala. Cualquiera que llegue a familiarizarse con esta larga y floreciente tradición quedará impresionado por la poderosa presencia de Tagore en Bangladesh y en la India. Su poesía, al igual que sus novelas, cuentos y ensayos, se leen en todas partes, y las canciones que compuso se escuchan en Calcuta y en todo Bangladesh.
Por el contrario, el revuelo que los escritos de Tagore causaron a principios del siglo se ha desvanecido en el resto del mundo, especialmente en Europa y el continente americano. Era cosa de ver el entusiasmo con que se recibió su obra. Gitanjali, antología poética que le mereció el premio Nobel de literatura en 1913, apareció en Londres en marzo de ese año traducida al inglés, y se reeditó diez veces antes de que se anunciara el premio ese mismo noviembre. Sin embargo, en Occidente no es muy leído, y ya en 1937 Graham Greene podía decir: "en cuanto a Rabindranath Tagore, no creo que nadie, salvo Yeats, pueda tomar muy en serio sus poemas".
El contraste entre la presencia rectora de Tagore en la literatura y la civilización bengalí, y su casi total eclipse en el resto del mundo es tal vez menos interesante que la diferencia entre considerar a Tagore como un pensador contemporáneo importante y polifacético en Bangladesh y la India, por un lado, y verlo en Occidente como un espiritualista monótono y lejano, por el otro. El propio Graham Greene explicaba que Tagore le evocaba "lo que Chesterton llama los brillantes ojos de acerina de los teósofos". En efecto, cierto aire de misticismo contribuyó a que Yeats, Pound y los primeros admiradores de Tagore lo promovieran en Occidente. Incluso Anna Ajmátova, una de las pocas admiradoras que tendría después Tagore (ella tradujo sus poemas al ruso a mediados de los años sesenta), habla de "ese poderoso torrente de poesía que saca su fuerza del hinduismo y del Ganges y se llama Rabindranath Tagore".
Rabindranath provenía de una familia hindú, de un linaje que había poseído tierras sobre todo en lo que hoy es Bangladesh. Pero a pesar de lo acertada que pudo haber sido la alusión de Ajmátova al hinduismo y al Ganges, ello no fue obstáculo para que los habitantes de Bangladesh, musulmanes en su mayoría, se identificaran profundamente con Tagore y sus ideas. Y tampoco fue obstáculo para que Bangladesh, independizada, escogiera una de las canciones de Tagore ("Amar Sonar Bangla", que significa "Mi dorada Bengala") como himno nacional. Esto puede resultar muy desconcertante para quienes ven el mundo contemporáneo como una "colisión de civilizaciones" donde "las culturas musulmanas", "la civilización hindú" y "la civilización occidental" chocan entre sí.
También se desconcertarían con la descripción que Rabindranath Tagore hace de su familia bengalí como el producto de "la confluencia de tres culturas: la hindú, la mahometana y la británica". (1) El abuelo de Rabindranath, Dwarkanath, tenía fama por su dominio del árabe y el persa, y Rabindranath creció en un medio familiar en que el profundo conocimiento del sánscrito y los viejos textos hindúes se combinaba con la comprensión de las tradiciones islámicas y la literatura persa. No es que Rabindranath tratara de producir la "síntesis" de las diferentes religiones (como con tanto ahínco lo intentó el gran emperador mongol Akbar), ni que tuviera interés en hacerlo, sino que su perspectiva lo llevaba a impugnar con decisión el sectarismo; y sus escritos –alrededor de 200 libros– muestran el influjo de diferentes componentes del legado cultural indio así como del resto del mundo. (2) La mayor parte de su obra la escribió en Santiniketan (morada de la paz), pequeña comunidad que creció en torno a la escuela que él mismo fundó en Bengala en 1901. Allí no sólo concibió un sistema de educación imaginativo e innovador, sino que, a través de sus escritos y su ascendiente sobre estudiantes y maestros, pudo utilizar la escuela como un cuartel desde el cual participar de manera importante en los movimientos sociales, políticos y culturales de la India.
El escritor profundamente original cuya elegante prosa y mágica poesía conocen muy bien los lectores bengalíes no es el espiritual gurú admirado –y luego olvidado– en Londres. Tagore no sólo fue un poeta de ingenio plural; sino también un gran cuentista, novelista, dramaturgo, ensayista y compositor de canciones, así como pintor talentoso cuya obra, caprichosa mezcla figurativa y abstracta, apenas hoy comienza a recibir el reconocimiento que merecía. A mayor abundamiento, sus ensayos se ocuparon de literatura, política, cultura, fenómenos sociales, creencias religiosas, análisis filosóficos, relaciones internacionales y mucho más.
Francisco Valdés Ugalde
Por el contrario, el revuelo que los escritos de Tagore causaron a principios del siglo se ha desvanecido en el resto del mundo, especialmente en Europa y el continente americano. Era cosa de ver el entusiasmo con que se recibió su obra. Gitanjali, antología poética que le mereció el premio Nobel de literatura en 1913, apareció en Londres en marzo de ese año traducida al inglés, y se reeditó diez veces antes de que se anunciara el premio ese mismo noviembre. Sin embargo, en Occidente no es muy leído, y ya en 1937 Graham Greene podía decir: "en cuanto a Rabindranath Tagore, no creo que nadie, salvo Yeats, pueda tomar muy en serio sus poemas".
El contraste entre la presencia rectora de Tagore en la literatura y la civilización bengalí, y su casi total eclipse en el resto del mundo es tal vez menos interesante que la diferencia entre considerar a Tagore como un pensador contemporáneo importante y polifacético en Bangladesh y la India, por un lado, y verlo en Occidente como un espiritualista monótono y lejano, por el otro. El propio Graham Greene explicaba que Tagore le evocaba "lo que Chesterton llama los brillantes ojos de acerina de los teósofos". En efecto, cierto aire de misticismo contribuyó a que Yeats, Pound y los primeros admiradores de Tagore lo promovieran en Occidente. Incluso Anna Ajmátova, una de las pocas admiradoras que tendría después Tagore (ella tradujo sus poemas al ruso a mediados de los años sesenta), habla de "ese poderoso torrente de poesía que saca su fuerza del hinduismo y del Ganges y se llama Rabindranath Tagore".
Rabindranath provenía de una familia hindú, de un linaje que había poseído tierras sobre todo en lo que hoy es Bangladesh. Pero a pesar de lo acertada que pudo haber sido la alusión de Ajmátova al hinduismo y al Ganges, ello no fue obstáculo para que los habitantes de Bangladesh, musulmanes en su mayoría, se identificaran profundamente con Tagore y sus ideas. Y tampoco fue obstáculo para que Bangladesh, independizada, escogiera una de las canciones de Tagore ("Amar Sonar Bangla", que significa "Mi dorada Bengala") como himno nacional. Esto puede resultar muy desconcertante para quienes ven el mundo contemporáneo como una "colisión de civilizaciones" donde "las culturas musulmanas", "la civilización hindú" y "la civilización occidental" chocan entre sí.
También se desconcertarían con la descripción que Rabindranath Tagore hace de su familia bengalí como el producto de "la confluencia de tres culturas: la hindú, la mahometana y la británica". (1) El abuelo de Rabindranath, Dwarkanath, tenía fama por su dominio del árabe y el persa, y Rabindranath creció en un medio familiar en que el profundo conocimiento del sánscrito y los viejos textos hindúes se combinaba con la comprensión de las tradiciones islámicas y la literatura persa. No es que Rabindranath tratara de producir la "síntesis" de las diferentes religiones (como con tanto ahínco lo intentó el gran emperador mongol Akbar), ni que tuviera interés en hacerlo, sino que su perspectiva lo llevaba a impugnar con decisión el sectarismo; y sus escritos –alrededor de 200 libros– muestran el influjo de diferentes componentes del legado cultural indio así como del resto del mundo. (2) La mayor parte de su obra la escribió en Santiniketan (morada de la paz), pequeña comunidad que creció en torno a la escuela que él mismo fundó en Bengala en 1901. Allí no sólo concibió un sistema de educación imaginativo e innovador, sino que, a través de sus escritos y su ascendiente sobre estudiantes y maestros, pudo utilizar la escuela como un cuartel desde el cual participar de manera importante en los movimientos sociales, políticos y culturales de la India.
El escritor profundamente original cuya elegante prosa y mágica poesía conocen muy bien los lectores bengalíes no es el espiritual gurú admirado –y luego olvidado– en Londres. Tagore no sólo fue un poeta de ingenio plural; sino también un gran cuentista, novelista, dramaturgo, ensayista y compositor de canciones, así como pintor talentoso cuya obra, caprichosa mezcla figurativa y abstracta, apenas hoy comienza a recibir el reconocimiento que merecía. A mayor abundamiento, sus ensayos se ocuparon de literatura, política, cultura, fenómenos sociales, creencias religiosas, análisis filosóficos, relaciones internacionales y mucho más.
Francisco Valdés Ugalde
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