REVISTA DE CINE
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martes, 6 de noviembre de 2012

Monsieur Dominique Lapierre


Monsieur  Dominique Lapierre

Poco o nada se ha escrito o resaltado durante los meses de verano pasado, quizás debido al éxtasis deportivo con la Eurocopa y las Olimpiadas,  pero en el estado indio de Bengala Occidental, y concretamente en su capital, Calcuta, miles de personas han rezado e invocado a dioses hindúes y de otras religiones por la salud del escritor francés Dominique Lapierre (La Rochela, Francia,1931), afamado escritor y filántropo que se recupera de un coma tras una desafortunada caída en su pueblo del sureste francés, Ramatuelle.

Lapierre, tras su etapa más fructífera de colaboración literaria con su amigo americano Larry Collins, que empezó con la exitosa “¿Arde París?”, escribió su libro más conocido por el público; “La ciudad de la alegría”.  Este éxito fue encumbrado tras la versión cinematográfica dirigida por Roland Joffé en 1992 y protagonizada por un Patrick Swayze que tras ésta interpretación, vio declinar su “estrella” dejando atrás los taquillazos de “Ghost”, “Dirty Dancing” y la película dirigida un año antes “Le llaman Bodhi” por la oscarizada Kathryn Bigelow.  Aunque la versión cinematográfica sea un poco sosa y descafeinada, ayudó en las ventas de la novela; “La ciudad de la alegría” ha llegado a vender 12 millones de ejemplares en el mundo. Este best seller que catapultó al autor a la fama -fruto de su historia de amor con la India-, convirtió al Dominique hombre en una ONG, y puso al Dominique escritor al servicio de ella.

La India que Dominique Lapierre ha estado ayudando, es un país emergente con un crecimiento de un 8% anual, donde hay una clase media y millones de millonarios despreocupados de la otra India; la India en el umbral de la pobreza que no tiene acceso a los medios de subsistencia más básicos; el casi ¡40% de la población! Cada vez la separación es mas abismal, con la India pobre constantemente azotada por las calamidades naturales e ignorada desvergonzadamente por sus compatriotas. En un país donde la corrupción esta incrustada en todos los niveles de la sociedad y con una burocracia paralizante llena de cortapisas administrativas, se agrava el suplicio de los pobres con no ver llegar parte de las ayudas que destinan las ONG’s porque tienen que pasar por el paperasserie gubernamental. 

En India existen grupos religiosos que se oponen al trabajo de las ONG’s, pero la realidad es que ellas hacen el trabajo por el bien social que ni el Gobierno se preocupa por atender. Pero las Organizaciones No Gubernamentales, no quedan exentas de acusaciones, ya que la mayoría no están establecidas con el verdadero fin de ayudar a los necesitados. Muchos indios crean ONG’s con el único propósito de evadir impuestos a la hora de declarar la renta, o, con el fin de lavar dinero negro; bien las asocian a sus empresas o crean ésta dentro de la fundación. Existen incluso ONG’s españolas en la India que se han convertido en atracción turística; en parada última en el itinerario de viaje. La agencia turística en coordinación con la fundación organiza la visita guiada antes de volverse el turista a la España querida con sus maletas llenas de “chucherías” compradas por ejemplo, durante el viaje típico al “triangulo de oro”;  Delhi-Agra-Jaipur. Así, mientras se reclina gustosamente con la mantita en el asiento del avión de vuelta a la madre patria y ajusta la película en la pequeña pantalla incrustada en el asiento delantero, dejará atrás cualquier “remordimiento” de haberse llevado las gangas regateadas sin haber donado algo a cambio con anterioridad habiendo expuesto su pena y pesar en público entre las “desgraciadas” viudas y niños “melosos” de la fundación; <<Yo apadrino un niño en la India>>. Con su conveniencia y holgura se jactan cínicamente desde la distancia geográfica. Lo triste es conocer que a pesar que en la India hay unas 5 millones de ONG’s sigue siendo uno de los países con más pobreza en el mundo.

Como nos cuenta en su último libro titulado; “India Mon Amour”, con donaciones de sus lectores y cediendo la mitad de sus derechos de autor a acciones humanitarias en los barrios de chabolas de Calcuta y en las zonas rurales más pobres de Bengala, el escritor y su esposa, han contribuido a salvar a miles de niños enfermos de lepra, afectados por otros problemas físicos y mentales, y a curar a ¡un millón de tuberculosos!  A su fundación y persona no se les puede acusar con fundamento de corrupción ni de egolatría; saciando algún premio de reconocimiento internacional o de ir buscando portadas en revistas internacionales. Pero sí se les puede criticar. Criticar por el infortunio de tener que cerrar alguna escuela u hospital por no seguir  obteniendo ayuda y sostén principalmente de donaciones del extranjero que debido a la crisis económica actual en países europeos últimamente ha ido menguando.

En “La ciudad de la alegría”, la enfermera Joana que vive en las chabolas atendiendo a los mas desfavorecidos, le dice al personaje interpretado por Patrick Swayze; “Hay tres maneras de actuar ante la vida: huir, ser espectador y comprometerse.” En este país donde el calor sofocante y la humedad te ablandan los ánimos, donde para crear cualquier institución o empresa se requiere un sinfín de autorizaciones, sellos, firmas, licencias, permisos… se comprometió, con sonrisa sabia y serena, Monsieur Dominique Lapierre.

Alfredo de Braganza

jueves, 30 de agosto de 2012

El Sari rojo (Javier Moro)

La célebre novela del recientemente fallecido Ray Bradbury, Fahrenheit 451, está basada en una sociedad ficticia emplazada en el futuro donde las consecuencias de la manipulación y el adoctrinamiento masivo a cargo del Estado llevan al exterminio de libros. Según el gobierno, los ciudadanos empiezan a ser diferentes a medida que leen, y este, velando por la felicidad de estos, quiere destruir todos los libros para que así no cuestionen sus acciones y los ciudadanos rindan en sus labores. En cierta medida, limitándoles la libertad de pensamiento, opinión y creación. Fue una crítica a la censura de libros en Estados Unidos, como resultado del Macartismo y al igual que la quema de libros en la Alemania Nazi en 1933.

Heinrich Heine, en referencia a las barbaridades perpetradas por la inquisición española, escribiría su famosa frase: "Allí donde queman libros, al final, queman personas". La práctica de quema de libros, vinculada con el fanatismo religioso, suele realizarse en público e irónicamente provoca justamente lo contrario de lo que se busca; da gran publicidad a los libros que se quiere hacer desaparecer. 

Esto sucedió en la India con Javier Moro tras el anuncio de la publicación de su libro sobre Sonia Gandhi, descrita por el autor como "tan fascinante como desconocida; tan fascinante como ejemplar" en El sari rojo (Ed. Seix Barral).
Su libro fue vilipendiado, su efigie quemada en demostraciones públicas enfrente de cámaras de televisión, y censurada la publicación por el Partido del Congreso (el partido de Sonia Gandhi). Sacando frases de contexto del libro, televisiones privadas, tan dadas asiduamente al "breaking news" por cualquier memez, y al amarillismo, distorsionaron temas sensibles de la novela a su antojo. 

Hubo reportajes de televisión con dudosos analistas políticos que no dejaron de tildar al libro de falso, controvertido, ficticio y corrosivo para la figura pública de Sonia Gandhi. Todo esto aun sin haber leído el libro. Lo que les hacia reaccionar tan apasionadamente eran las frases erróneamente traducidas al inglés y distorsionadas del libro sobre temas que sabían que iban a llamar la atención al público indio, cada cual mas irrisoria y nimia para tan desmesuradas reacciones: "Sonia Gandhi se negó a aprender hindi, el idioma que solo los siervos hablan", "Los Mainos (apellido de nacimiento de Sonia) no tenían tierras, solo unas cuantas vacas y una casa de piedra construida a mano por Stefano (padre de Sonia)", "Sonia pensó en volverse a Italia", "Sonia pensó en el satí (rito de arrojarse la viuda en la pira de cremación del marido)".
El cabecilla de tales gansadas premeditadas, el que movió la batuta de tal orquestra de sin razón, fué un parlamentario pelón, abogado de profesión y portavoz del Partido del Congreso. Un político melifluo cobista que vió una oportunidad de hacerse ver en televisión y notar entre los miembros de su partido como un férreo defensor de la imagen pública de Sonia Gandhi en un país donde el mundo sucio de la política, la verdad no es lo importante, sino su manipulación. No tuvo reparos en acusar públicamente al autor español de ser deshonesto e inconsciente con su obra, de explotar descaradamente la privacidad de una persona viva y en aterrorizar a los editores para que se abstuvieran en su publicación.
Como haciéndose realidad la famosa frase de Heine, tuvo que dimitir hace pocos meses debido a un escándalo sexual, viéndose "inmolada", "quemada" su imagen pública por un caso de bragueta. Su escarceo sexual con una abogada fue grabado secretamente en un cd que se divulgó como una traca masclet por las redes sociales, a las que acusó este político, sin pudor alguno, de sensacionalismo. Tras hacerse público los efectos visuales, sonoros y fumígenos, como tal reacción pirotécnica, este personaje arribista acabó apartado en el más completo ostracismo político. Retirado este podrido garbanzo cetrino, esperemos que ahora sea consentida la publicación.
Los que supieron sacar tajada de toda esta controversia fueron sin duda los del partido nacionalista en la oposición (cuya idea es que "una India hindú" gobierne el país) que vieron una oportunidad más en meter el dedo en la llaga con sus medios de prensa afines. La estupidez del portavoz del Partido del Congreso no hizo sino dañar la imagen interna del partido cuyo presidente es Sonia Gandhi, apellido que representa valores como libertad, tolerancia, laicismo y unidad.
La quema de libros, o su censura, da una imagen en el exterior de una India dejándose llevar por prejuicios y costumbres arcaicas. Todo lo contrario a la visión que tenia Rajiv Gandhi, que como describe Moro en su libro, supo rodearse de tecnócratas, de jóvenes con maletín y traje de ejecutivo, ejemplos de una generación moderna que creía en la tecnología, en las estadísticas y en los ordenadores, pragmáticos y totalmente ajenos a todo lo que tuviera que ver con la religión, la ideología o la superstición. En el libro, excelentemente documentado, se describe también cómo Indira abolió los privilegios de los maharajás por considerarlos anacrónicos y fuera de lugar, y el desprecio que su ateo padre, Nehru, sentía hacia santones y yoguis que los consideraba responsables del atraso y de las divisiones internas.
Lejos de ser una sucesión de anécdotas inconexas o de chismes históricos, el libro, muy bien hilvanado tras una minuciosa labor de investigación, nos narra la historia de los personajes que forjaron y tomaron el testigo político de la India. Nos da a conocer que sucedió en los morbosos casos de corrupción que golpearon a los Nehru-Gandhi; la familia más admirada y denostada de la India. La vida política y privada de Indira, las relaciones de ésta con sus hijos, con sus nueras y su trágico asesinato. De una forma muy amena y objetiva, sin salirse fuera de tiesto, nos describe la juventud de Sonia en Italia, su enamoramiento con Rajiv, la vida en familia tras el nacimiento de sus hijos, el atentado terrorista que la dejó viuda, su popularidad, veneración y ascensión en política. 

Moro cuenta cómo Sonia Gandhi, tras ganar las elecciones, en un país donde todo es mito y símbolo, recordó a los indios que la auténtica fuerza de su nación radica en su creencia de que todas las religiones forman parte de una búsqueda común de la humanidad para encontrar sentido a la existencia, en su tradicional apertura hacia los demás y en su tolerancia. Palabras que que se contradicen con la censura de libros y quema de fotos de escritores.
En su boda, Sonia lució un espléndido sari hecho con el algodón que Nehru hiló estando en la cárcel. El mismo que su suegra Indira llevó en su boda y más tarde su hija Priyanka. Un símbolo, El sari rojo.

Por ALFREDO DE BRAGANZA

miércoles, 3 de agosto de 2011

El cine popular de la India

" El cine popular de la India"


" Si Gandhi hubiese levantado la cabeza hubiera visto el oeste. Ese maldito oeste en forma de cine estaría ante sus incrédulos ojos. Ese lugar decadente lleno de alcohol y sexualidad sin freno. Lugar que no cuidaba a sus mayores o dejaba al libre albedrío a sus niños. Quizás continuando con los hermanos Marx dijese : "Perdone que me vuelva a mi sitio".
     No tenía la misma idea Dadasaheb Phalke cuando produjo y visionó su primer filme "Raja Harishchandra" siguiendo esa magia llegada del oeste en una sala oscura de cine.
     Híbrido es el cine de la India desde su concepción hasta su exhibición en las salas. Fragmentado como el país mismo en diferentes espacios de fantasía, lugar, técnica, producción y distribución. No podía ser menos. Acaso los extraños de alejados lugares vean una uniformidad que está lejos de serlo.
     Parafraseando a los Monty Pyton, ¿Qué nos ha dado Inglaterra, aparte de los trenes, la educación, las carreteras, sistema legislativo, sistema parlamentario, las alcantarillas ...etc? Pues, también el cine y las colonias donde expander esta industria, la tecnología que viene de allí, los expatriados que ven con asiduidad este cine.
     Si bien fué la edad de oro de los años 50 y 60, gracias a los directores llegados de Calcuta, que verdaderamente lanzó la industria del cine popular indio con obras maestras que aún perduran en nuestra memoria : Pyaasa, Shahib bibi aur gulam, Pakeeza, Mughal e Azam, los auténticos lanzadores de esta industria a nivel internacional han sido su continua aceptación de las nuevas tendencias a nivel mundial (sobre todo de Hollywood) en tecnología, guión, realización, producción y distribución.
      Decir que Bollywood es una copia mala de Hollywood es menospreciar una capacidad de creación y adaptación  sin parangón. Desde Flaherty, Eisenstein, Nabokov, Renoir, Truffaut hasta el mismisimo Speilberg están presentes de algún modo en el cine popular indio. Y sobre todo su éxito mundial, dejando aparte algunos nichos en el oeste, se debe a que el mundo no es sólo occidente.

      El inmenso dolor que lleva toda la vida recorriendo las tres cuartas partes del mundo tiene por ahora un único antídoto : El cine popular indio. Porque la vida no es el "Oeste", porque la vida no es bella. Sólo por dos euros. ¿Quién da más?"

Qazi Abdur Rahim

sábado, 23 de julio de 2011

"Filmes macedonias" de Bollywood y el Porno blando

Si los fabricantes de "filmes macedonias" en Bollywood pueden hablar de fórmulas de probada eficacia ante el público, estos productores también tienen sus propios mantras para incluír un poco de porno blando en esta "macedonia":

TIPOS DE FÓRMULAS DE PORNO BLANDO :

EXCURSIÓN UNIVERSITARIA: Un grupo de estudiantes universitarios ya creciditos en un viaje al campo, se encuentran inexplicablemente en medio de una selva tropical (aunque el viaje fuera al desierto) y que forzosamente tienen que alojarse en una casa enigmática o un hotel abandonado. Y siempre, el número de chicos y chicos es el mismo. Mientras las niñas hacen pucheros y piruetas frente al espejo, se bañan en una cascada en plena noche clara, se visten y desvisten hablando de Zara, los chicos hacen de mirones por el ojo de la cerradura o meten la mano en agujeros imposibles o en los arbustos ... hasta que ocurre el típico desastre que ya anunció la abuela. La víctima es siempre la mujer (habría que ejercer el Teorema de la Igualdad) ya sea de un fantasma rapaz que no sabe ni él por qué está en esa casa o de una entidad misteriosa que emerge de la selva en noches de luna llena. Y justo en ese momento El Cielo que estaba estrellado descarga una sarta de truenos y relámpagos, que aterrorizan en buen grado a las chicas que acaban saltando inevitablemente a los brazos de los chicos de su elección. Dado que por entonces las líneas telefónicas y eléctricas han sido convenientemente desconectados (nos gustaría saber quién desconecta estas líneas en estos precisos momentos), no hay manera de llegar a la civilización. Y en su afán de salvación, los chicos y las chicas de repente descubren que son hombres y mujeres! Lo que viene después se lo dejo a su imaginación.

DEREK BOSE

lunes, 21 de febrero de 2011

"EL GUÍA" participante en la Sección Cine Indígena Australiano de Imagineindia

"EL GUÍA", participante en Imagineindia en la Sección :  Cine Indígena Australiano.

Un guía aborígen, un hombre despiadado, un jóven inexperto y un "intelectual" conforman el cuarteto protagonista de esta película del holandés afincado en Australia, Rolf de Heer. Todos ellos se mueven en un escenario determinante, el paisaje agreste de una región semidesértica, en 1922. La dureza del medio se asocia con la de los personajes, que van en busca de un hombre de raza negra acusado de asesinato.

     De Heer no quiso poner nombres a sus personajes cuando escribía el guión. El Guía, el Fanático, el Seguidor y el Veterano son las denominaciones de los componentes de ese extraño grupo, a la caza desesperada del Fugitivo. Aunque el Fanático cree ejercer de líder, es el guía aborígen, una figura misteriosa que oculta más de lo que parece, quien dirige en realidad los pasos del conjunto. Escena a escena, la tensión crece en el cuarteto. Primero, los blancos someten a un brutal interrogatorio a un reducido grupo de aborígenes que encuentran en el camino, después, uno de los animales de carga es atravesado por una lanza de orígen desconocido y, posteriormente, las sospechas llevan a los perseguidores a encadenar a su guía.

     Éstos y otros extraños acontecimientos convierten la expedición en una pesadilla, con la que De Heer ejemplifica los primeros contactos entre aborígenes y colonos blancos, en una fecha que no es casual : 1922 fué el año de nacimiento del padre del realizador, que ha intentado "mostrar las prácticas y las ideas que se vivían en aquella época".

     Rolf de Heer comenta que, como ocurre en el filme, una cadena inesperada de acontecimientos dió vida al proyecto de El Guía, diez años después de escribir un primer tratamiento. Actores, técnicos y productores en los que había pensado para el rodaje se pusieron en contacto con él durante aquel período. A lo largo del trabajo preparatorio se estudió hasta el mínimo detalle. Un equipo muy reducido, como es habitual en sus películas y en su método de trabajo, comprobó la autenticidad histórica del vestuario, de los cortes de pelo o el calzado, que fué encargado a un artesano. Incluso los grilletes utilizados fueron forjados por un herrero especializado. La obsesión por la veracidad se llevó también a las localizaciones en las que se rodó casi siempre una primera toma sin ensayos. "Necesitábamos mantener el terreno intacto, así que nos abríamos camino sin pisar nada de lo que estuviera en medio del lugar en el que íbamos a filmar", explica De Heer.

     A pesar de todo, naturalmente, el realismo no pudo extender a todas las escenas. Catorce pinturas del australiano Peter Coad se filmaron y montaron en la película. Son cuadros figurativos que representan la violencia ejercida sobre los habitantes de aquellas tierras, así como armas y paisajes.

     Las pinturas, la música cantada por el artista aborígen Archie Roach y su interpretación en directo durante el estreno oficial del filme, convirtieron en "un acontecimiento teatral" a El guía, película en la que Rolf de Heer reconoce haber disfrutado de una excepcional "libertad creativa". 
  

martes, 8 de febrero de 2011

AMOS GITAI, itinerarios

El interminable conflicto agotador
            de Oriente medio
Ese tenaz enfrentamiento empapado
            en sudor
Que con su fuerza cegadora acabará
Arrasando la tierra
Las grandes ilusiones y su destino
Y la belleza también
Que acabará borrando la Historia
             y a la gente
A cambio de un trozo de terreno
             de valor incalculable
Para constuir centros comerciales.

Y estaría también el cine
Y sus orígenes
Porque yo desciendo de judíos
Que grabaron en piedra
              el mandamiento
Sólo el texto
El texto como territorio del espíritu.

El cine es un procedimiento artesanal
De elaboración y montaje
De diferentes estratos
En los documentales a veces
Hay que excavar como un arqueólogo
Estrato tras estrato
Para encontrar en el fondo un hueso
            o los restos de una casa.

Y nosotros
Todavía y siempre encerrados
          en nuestra autenticidad
Que contiene algo más de realidad
Ciertamente
Pero también todos esos sufrimientos
Que nos infligimos
A nosotros mismos
Y a los demás.

Por eso
Algunos dicen
Con toda seriedad
Que el centro del mundo está aquí
Como si un globo pudiera tener
          su centro
En la superficie.

Naturalmente esa idea
De que el centro del mundo está aquí
Legitima el combate
Infinito
Como una lucha de Titanes
Entre la idea de centro
Y la de infinito.

Y si algunos no están de acuerdo
           con nosotros
Eso quiere decir que nos odian
Evidentemente
Y puede que sea por razones
           genéticas
Por no hablar ya de prejuicios
Ni de la extranjería extraña
Ni del odio de los extranjeros
Mientras nos mantenemos extraños
A nosotros mismos

Todo esto es explosivo
Pero al mismo tiempo
Como una telenovela
Donde los héroes se convierten
              en víctimas
Donde los malos se convierten
              en buenos
Y viceversa
Día tras día
En tiempo real.


Amos Gitai

lunes, 24 de enero de 2011

MARTIN SCORSESE sobre la influencia de Satyajit Ray

Una de las grandes experiencias cinematográficas de mi vida fue en los primeros años sesenta, cuando ví la trilogía completa de Apu en un teatro de Nueva York: Pather Panchali, Aparajito y El Mundo de Apu. Estaba yo como totalmente absorbido, como lo estaría uno leyendo una novela de gran epopeya. Satyajit Ray y su capacidad de convertir lo particular en lo universal fué una revelación para mí. Yo tenía 18 o 19 años y había crecido en una sociedad muy parroquial de italo-estadounidenses y, sin embargo estaba profundamente conmovido por lo que Ray mostró de las personas hasta entonces muy lejanas a mi propia experiencia. Me conmovió la forma en que su sociedad y su forma de vida tocaron los mismos acordes en todos nosotros. Entonces, busqué otras películas de Ray como Devi, El Salón de Música, Tres mujeres, y más tarde Un trueno lejano.
Me dejó estupefacto el estilo de estas películas - en un primer momento tan parecido a las películas neorrealistas italianas, sin embargo, sorprendiendo al espectador con explosiones de poesía pura. Su uso de la música me impresionó tanto que busqué y finalmente encontré las canciones de sus películas, como la de Ravi Shankar en Pather Panchali.
La magia de Ray, la sencilla poesía de sus imágenes y su impacto emocional, siempre estará conmigo.
MARTIN SCORSESE
Nueva York
 

domingo, 23 de enero de 2011

Conversaciones con Don JUAN MARGALLO

Hace 41 años, ni uno menos ni uno más, que Juan Margallo leyó algo como una poesía de Rabindranath Tagore. A nivel de España debía de ser la era precámbrica, cuando las ruedas allí, eran cuadradas, los relojes, de tierra, y el chocolate, elemento inexistente. Creo que era cuando los miembros del Partido Popular de España vivían mejor, según palabras textuales de los mismos. Yo no tenía como quien diría ni siquiera techo, así que, qué puedo decir sobre vivir mejor. Juan, que por entonces ya debía de parecer negro por el simple hecho de no poder hacer nada, había leído, como decía, una poesía de Tagore. Era sobre la muerte, la reinvención o la reencarnación, los lechos de los ríos y algo más que no alcancé a escuchar.



Cuarenta y tantos años después, en la calle mayor, cuando Juan hablaba con Diego Botto, le interrumpí, y pregunté, : Don Juan, porque así es como tienen que dirigirse todos a Don Margallo, ¿Conoce Vd algo de Rabindranath Tagore? Contestando él : "Si Abdur, leí algo hace 41 años sobre la muerte de los desclasados, y aún puedo recitarlo entero". Y comenzó, ante la pasmosidad de la acera derecha de la calle mayor, a recitar algo que pocos entendieron. Hablaba, creo, sobre marginados, castas, derechos, mujeres, etc. La gente absorta mirando, pensaba que era un loco. Y yo, ví las últimas bocanadas del mundo presente, llegando a través de las palabras al mundo antiguo, rememorando el sueño gigante de lo que pudo ser y no lo fué por culpa de la menudencia del tiempo presente.


¿Pones tú la música a la poesía? Díjo.


Don Juan, por Vd, yo me meto al conservatorio, respondí. Sí, pondré la música y Vd recita.


Diego Botto se alejó, andaba ya corriendo detrás de su pequeñín, Don Juan tenía prisa para ir a ver la actuación de Petra, su mujer. Unas jóvenes bailarinas salieron de la muchedumbre, para pedirle un abrazo. Y en una estrecha curva del tiempo, los abrazos marcaron la huella de un empeño colosal en un breve espacio.


Se alejó con pasos rápidos el gigante de los sueños y las realidades en una sucesión de las edades del tiempo. La luz que reflejó encendió la acera derecha de la calle mayor y de paso los almas que por allí paseaban.


El paso de la huella humana que da luz a tu cara.


Ocurrió en la calle mayor en un intenso día de niebla.


QAZI ABDUR RAHIM
Imagineindia

miércoles, 19 de enero de 2011

De Camarón, Miles Davis y Ravi Shankar

Del Camarón alumbrado junto a la desembocadura del Guadalquivir, al Miles Davis ribereño del Mississipi. Y, de Miles, a Ravi Shankar arrullado en su cuna por los plácidos rumores del Ganges. ¡Qué gran tríptico fluvial! Camarón sería el vínculo, el elemento central, el puente entre el negro y el indio, por cuanto en él confluyen, para tomar un único cauce, la tradición sagrada (remóntese el cante gitano hasta sus orígenes en los himnos védicos y la música clásica hindú), y el desmadre nocturno propio del universo del Jazz de su tiempo.



Escuchar los bordonazos de Ravi Shankar es como leer EL HOMBRE Y SU DEVENIR según EL VEDANTA de René Guenon. De todas formas Benarés luce al fondo, porque hay cosas que no pueden brotar en Seattle.


Decía Ravi Shankar, "Mucha gente piensa actualmente que la música india está influyendo considerablemente en la música pop. Pero mi opinión personal es que es simplemente el sonido del sitar lo que se oye en las canciones pop. No la esencia de la música india".


Es una afirmación que podría perfectamente aplicarse al actual estado de cosas. Al presente clima reinante en el flamenco - que es la música clásica hindú trasladada a la península ibérica - que no otra cosa es, lo que algunos presentan como la música del "publo andaluz". Es algo que los adictos al programa de televisión "Españoles por el mundo" tienen. Cualquier señor que se va a vivir lejos, lo primero que hace es abrir una academia de flamenco con el loable fin de difundir y enseñar "nuestra cultura". Y la palabra "nuestra" se usa en un sentido abusivamente amplio. Porque las letras flamencas hablan de fraguas, de bestias, de caballos, de contrabandistas, de puñaladas, de acosos por parte de la Benemérita, de cierta modalidad de boda, de un Dios que se llama UNDEVEL... No puedo negar que en esas letras se reconoce la carraspera, las idas y venidas, el sino ... la vida, en fin, de mi bisabuelo, de mi tatarabuela.... Lo que dudo mucho es que estos españoles por el mundo, puedan reconocer en ellas las vivencias de alguno de sus ancestros o del suyo propio.


Así que, ¿Quién es "flamenco"? ¿Ravi Shankar o el George Harrison que tomó 6 clases de sitar con él? Pues George. Si señores, tal y como andan las cosas y las cabezas, probablemente la gran autoridad y la gran figura "flamenca" sea George.

"No tengo más remedio" reza el cante, "que agachar la cabecita y decir que lo blanco es negro".



Artículo de JOAQUIN ALBAICÍN